Audio:
 |
Señor, Tú eres mi Dios,
yo te busco ardientemente,
mi alma tiene sed de ti,
por ti suspira mi carne
como tierra sedienta,
reseca y sin agua.
Sí, yo te contemplé en el Santuario
para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán.
Así te bendeciré mientras viva
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedará saciada
como con un manjar delicioso,
y mi boca te alabará
con júbilo en los labios.
Veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
Mi alma está unida a ti,
tu mano me sostiene. |
Dom.XII - C
Dom.XXII -
A.
22/7 - Sta. Ma. Magdalena |