Las reliquias de Santa Cecilia

 

Alrededor del año 821, el papa Pascual I (817-824) hizo demoler la humilde iglesia de Santa Cecilia situada en el barrio del Trastévere de Roma y la reconstruyó con gran esplendor. Basándose en las Actas de santa Cecilia, el papa hizo investigar las catacumbas de Calixto para recuperar sus reliquias. Sin embargo, definitivamente no había restos reconocibles, por lo que Pascual creyó que los lombardos las habían robado en su invasión a Roma.

Sin embargo, volvió a buscar en otras catacumbas y encontró en la catacumba de Pretextato unos restos cubiertos con costosos ropajes de brocados de oro y con las ropas empapadas en su sangre a sus pies. El papa declaró que esas eran las reliquias de Cecilia. Esto contradecía el texto que señalaba que ella había sido enterrada en la catacumba de San Calixto, pero el papa opinó que seguramente los restos habían sido trasladados a la catacumba de Pretextato para salvarlos de los primeros saqueos de los lombardos.

El papa Pascual encontró los restos de Valeriano, Tiburcio y Máximo, y también de los papas Urbano y Lucio, en los nichos cercanos, y los trasladó juntos con los de santa Cecilia. Enterró todos bajo el altar mayor de la nueva iglesia de Santa Cecilia en el Trastévere.

Durante la restauración del templo en el año 1599 (780 años después), con ocasión del jubileo del año 1600, el cardenal Paolo Emilio Sfondrato examinó debajo del altar mayor y encontró el sarcófago con las reliquias de los santos que el Papa Pascual había transportado allí. En las recientes excavaciones bajo la iglesia ejecutadas a instancias del cardenal Rampolla (1888), y costeadas por él, se descubrieron restos de edificios romanos, que han permanecido accesibles. Se construyó una capilla subterránea ricamente adornada bajo el pasillo central y, en ella, una ventana enrejada que se abre sobre el altar, que permite una vista de los receptáculos en los que reposan los huesos de los santos. En una capilla lateral de la iglesia se muestran, desde hace mucho tiempo, los restos del baño en que, según las Actas, Cecilia fue llevada a la muerte.

El Card. Sfondrato escribió que, durante la restauración de la basílica, había abierto el sarcófago de santa Cecilia y la había encontrado incorrupta y en la misma posición descrita por el papa Pascual. Sfondrato mandó al escultor Stefano Maderno a esculpir una estatua de mármol jaspeado de la santa, que se encuentra colocada bajo un baldaquino detro de la iglesia. La leyenda dice que el cardenal le mostró al escultor los restos de la santa incorrupta, como dormida, y que Maderno la representó tal como la vio. "No estaba de espaldas como un cadáver en la tumba," dijo más tarde el artista, “sino recostada del lado derecho, como si estuviese en la cama, con las piernas un poco encogidas, en la actitud de una persona que duerme."

La escultura de Maderno se halla actualmente en la iglesia de Santa Cecilia, bajo el altar, próximo al sitio en el que se había sepultado nuevamente el cuerpo en un féretro de plata. Sobre el pedestal de la estatua puso el escultor la siguiente inscripción: "He aquí a Cecilia, virgen, a quien yo vi incorrupta en el sepulcro. Esculpí para vosotros, en mármol, esta imagen de la santa en la postura en que la vi." La santa lleva en la cabeza un tocado que muestra su condición de santa romana antigua. El historiador De Rossi determinó el sitio en que la santa había estado originalmente sepultada en el cementerio de Calixto, y se colocó en el nicho una réplica de la escultura de Maderno.

 

La escultura muestra el cuello de Cecilia sin haber podido ser cercenado,
y las manos de la santa declarando la unicidad y trinidad divinas.

 

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